Cuando la luna es comestible

Un lobo pequeño en medio del bosque nevado se encuentra llorando. Ha perdido a su mamá y a sus tres hermanos. Vio la Luna reflejada en el río y quiso atraparla. Por eso se alejó de los pasos de su madre y sus hermanos. No nos extraña que le cautivara después de ver las ilustraciones de Carlos Velázquez para Hambre de lobo, con textos de Ignacio Sanz, que publica Edebé en su colección ‘Tren azul’.

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