Raúl Allén, el correo del Zar

Observar por el ojo de una cerradura al artista en su taller, iluminando las letras, es un sueño para el profano. Celoso de su trabajo, el creador pocas veces nos permite asistir al proceso íntimo en el que la mente rompe aguas y la mano, como buena matrona, materializa la idea. Ahora, Raúl Allen nos abre las puertas de su estudio para mostrar el parto de uno de sus trabajos más interesantes: la recreación de las peripecias del personaje más emblemático de Jules Verne, el correo del Zar.

Del boceto al arte final, Raúl Allen expone a partir de hoy, en la Sala Unamuno de Salamanca con la colaboración de la Junta de Castilla y León, un recorrido por el proceso de creación del medio centenar de ilustraciones que ambientaron la novela Miguel Strogoff, que Anaya publicó hace un año, en el centenario del fallecimiento del padre de la ciencia ficción, dentro de su colección Cuentos, Mitos y Libros-Regalo.

Fechas: 7 de febrero – 4 de marzo.
Lugar: Sala Unamuno de Salamanca (C/ Cuesta del Carmen, 24).
Horario: 12:00 – 14:00 h. / 18:00 – 21:00, de masrtes a sábados. 12:00 – 14:00, domingos y festivos.

 

 La opinión del editor

Cuando uno se acerca a una ilustración de Raúl Allén tiene la sensación de haber estado allí, y no porque el territorio nos sea conocido o porque los elementos que conforman la composición sean lugares comunes. Nada más lejos del universo estético de este ilustrador. Nos resultan conocidos porque el creador ha apelado a los datos de la verdad, no una verdad objetiva, sino una verdad mucho más interesante y apasionante: la suya.

Es desde esa actitud, y con una mirada lúcida y lúdica -qué pena que esa palabra la haya secuestrado la pedagogía- que Allén acomete su trabajo. Un trabajo que procede de la destilación inteligente de los elementos plásticos: una sobria composición, un trazo audaz, un color medido desde la austeridad y una luz que envuelve a los personajes creando una atmósfera que nos invita a observar. A observar desde el silencio. El mismo silencio que desprenden muchas de sus imágenes a pesar de representar situaciones de fragor. Un silencio que parece proceder de un tiempo detenido: el instante en el que el creador decidió que la obra estaba terminada.

Antonio Ventura, editor

 

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