Archivo para diciembre, 2009

Inquietante Poe

“Estoy seguro de que a Borges, aficionado como fue, antes de quedarse ciego, a pasear sus ojos por las láminas de los libros ilustrados más bellos de su época, le hubiese gustado, y le hubiese gustado mucho, esta nueva edición de los mejores cuentos de Poe”, prologa Luis Alberto de Cuenca en ‘Cuentos de Poe’, publicado por Anaya.

Raúl Allén y Gabriel Pacheco, junto a otros ilustradores de primera fila, revisan los relatos de misterio y terror del bostoniano más maldito en el centenario de su nacimiento, un 19 de enero de 1809. La portada de Javier Serrano sirve de marco al resto de imágenes que contribuyen aún más a ambientar esta literatura de espacios cerrados, amores fúnebres, mares tenebrosos y esa típica opresión psicológica que procede de lo extraordinario, de lo que está más allá de los sentidos.

‘El corazón delator’ y ‘Un descenso al Maelström’ son las dos historias revisitadas por Allén, que explora nuevas técnicas.

Un inquietante Pacheco nos sumerge en ‘El pozo y el péndulo’ así como en ‘Los hechos en el caso del señor Valdemar’.

> Cuentos de Poe | Ilustraciones de Raúl Allén, Gabriel Pacheco, Javier Serrano, Pere Ginard, Max Hierro, Beatriz Martín Vidal y Javier Olivares | Anaya, 2009 | Cartoné. 216 pp. 23,8 x 31 cm.

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Las historias de Xan

“A veces dejo que salgan a volar mis historias perdidas, historias que nunca escribí y que duermen en mi memoria. Como la del marciano con cara de sapo, la raya que escapó de la pizarra o la niebla invernal, la densa niebla invernal donde se oculta una bestia insaciable”, cuenta Xan López Domínguez, candidato al premio Hans Christian Anderesen de 2010, en su personalísimo ‘Mis historias perdidas’ que acaba de publicar con Libros del Zorro Rojo.

Las perlas del álbum conducen al lector hacia un mundo que conjuga en partes iguales la imaginación y la belleza gráfica partiendo de las historias alojadas en la memoria de Xan.

> Mis historias perdidas | Xan López Domínguez | Libros del Zorro Rojo, 2009 | Cartoné. 24 pp. 21 x 28 cm.

Pencil reflexiona en la FIL sobre el futuro de la ilustración ante el reto del libro electrónico

¿Para qué sirve un libro sin ilustraciones? se preguntó Sandra López, directora de Pencil·Ilustradores, parafraseando a la Alicia de Lewis Carrol. Con este cuestionamiento comenzó su charla ante decenas de artistas en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, a la que acude con el apoyo de la Junta de Castilla y León, sobre la profesionalización de esta actividad.

En una época que está revolucionando los formatos con la inminencia del libro electrónico, la directora de la agencia pronosticó que “la ilustración pervivirá en cualquier formato. Si es impreso, será contenido de las ediciones más cuidadas para las que quedará reservada la impresión”. En todo caso, la ilustración ha de “explorar nuevas vías de expresión y aprovechar todas las posibilidades que ofrecen los nuevos soportes calor humano y calidad artística”.

“Probablemente la ilustración es la primera ventana al arte a la que se asoma una persona. Y no se encuentra recluido en las paredes de un museo. Es un arte cercano”, destacó López. En su opinión “el ilustrador es culpable y creador de las imágenes impresas en la memoria del niño que siempre le acompañarán en su andadura como lector. Pero no sólo los niños. El auge de la novela gráfica adentra al adulto en un lenguaje visual imprescindible, invitándole a ir más allá, a iniciarse en una doble lectura”.

Sobre el portfolio como principal herramienta de promoción, López subrayó “la dificultad de la tarea cuando es el propio creador el que se enfrenta a su obra pues en la agencia, aun teniendo la suficiente distancia emocional sobre el trabajo del ilustrador, es una de las tareas que más tiempo nos lleva”. Y es que, en este caso, “no vale un curriculum al uso. Queremos ver su estilo en su portfolio. A través de él se dice todo, por eso es muy importante el tiempo que se invierte en su preparación”.

Como profesionales del siglo XXI, recordó a los participantes que, al lado de lo puramente artístico, hay muchas cosas a tener en cuenta: promoción, derechos, contratos, temas fiscales… “Puede llegar a ser abrumador pero creo que hoy en día el ilustrador puede encontrar muchos puntos de apoyo: las asociaciones profesionales, otros colegas o foros especializados”.

Después de abordar algunos de estos aspectos, Sandra López concluyó insistiendo en que “lo más importante de todo es vuestro trabajo. Ni ilustradores de prestigio, ni experiencia. No hay mayor placer para un editor o un agente que la sensación de descubrir a alguien nuevo. Así que para los que empezáis contáis con esa ventaja que sólo se tiene una vez”.