Carmen seduce a Gabriel Pacheco

Encontrarse con una obra de este tipo es una gran fortuna para un ilustrador, no tendríamos nunca que alejarnos de ellas.

Las tragedias literarias son los enunciados más esplendorosos que hablan sobre lo humano y Carmen es una ópera que lo sublima poéticamente. Entender esta opera es mirar de otra forma los tallos de las flores, siempre enhiestos y siempre por perecer. Carmen es así, como el estoque de un torero, como la veleta de la que habla Lorca, como una flor rojísima en un campo: su única fortuna será la de caer un día y volverse cieno. El amor es ese hierro que no sabe otra cosa que hundirse para buscar vida.

Y es cierto, la invención de lo humano viene de los clásicos, ellos siempre iluminan.

Gabriel Pacheco reflexiona así sobre su participación en la exquisita edición de  ‘Carmen’ publicada por Hipòtesi. La ópera convertida en mito. Cuatro actos, en francés, con libreto de Meilhac y Halévy, basado en la novela homónima de Mérimée. La música de Bizet convirtió la obra en leyenda más allá de su estreno en el teatro Ópera Comique de París, un 3 de marzo de 1875.


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