Benvenuto, Gianluca

Gianluca Folì acaba de entrar a formar parte de la agencia. Nacido en una cálida noche de mayo de 1978, en Roma, colabora con Wall Street Journal, Boston Globe, Los Ángeles Times o Rolling Stone, así como con editoriales del prestigio de Feltrinelli y Mondadori. Ha participado en campañas publicitarias para Alfa Romeo, Leo Burnett…

Comenzó a explorar el mundo de la ilustración infantil en ‘El oso con la espada’,  publicado por ZOOlibri en 2008, seleccionado entre los 100 mejores libros en el CJbook Festival de Seúl y por la White Raven de Munich.

Puedes conocer más a Gianluca leyendo nuestra conversación con él…

Acabas de mudarte a un nuevo estudio. El anterior estaba entre viñedos, ¿era difícil concentrarse así? En realidad, no. El cerro cercano a mi antiguo estudio estaba lleno de vides. El nuevo espacio, más grande y lleno de luz, es tan tranquilo como el anterior. Necesito calma para trabajar.

Eres un enamorado de la filosofía oriental…  ¿Cómo influye en tu proceso creativo? Al atrapar el gesto. La simple e insolente belleza de un signo que contiene el poder interior de su creador. Tomo prestada la percepción de las líneas en el espacio y el uso del blanco como un “todo pleno” y no como un “vacío”. Además, me siento identificado con la intuición en la ejecución. Primero la imagen se crea en mi mente, a continuación la proyecto sobre el papel y sólo entonces la materializo.

Trabajas en prensa, publicidad, literatura… ¿Qué te atrae de cada uno de estos soportes? En general, me gusta todo lo que hago. Me encanta la complementariedad de la imagen y el artículo en la prensa. La publicidad es masiva, más visible, y tengo que admitir que está mejor pagada. Pero me encanta trabajar en libros infantiles.

De niño recuerdo cuánto disfrutaba hojeando las páginas de los cuentos de hadas de Andersen, con sus mágicas ilustraciones del norte, los colores suaves, la voz de mi madre leyéndome sobre lugares fabulosos, acostado en la cama… Alimentaban mis sueños.

Mi amor por el papel y el deseo de crear imágenes fantásticas nacieron esos días. Me inspira saber que algún niño en el mundo podría sentirse del mismo modo por leer mis títulos.  Los libros son más libres y requieren mayor creatividad que una revista o cualquier encargo publicitario. Son el espacio ideal para que aflore tu estilo.

Tu primer libro infantil, El oso con la espada, obtuvo numerosos reconocimientos y premios… ¿Demasiada presión para empezar? Tengo que admitir que, al principio, sentí un poco de presión. Sobre todo por las altas expectativas en torno al segundo pero, cuando se cierra la puerta del estudio y te sientas ante la mesa de trabajo, estás a solas con tu obra. Nada más importa.

Los libros infantiles te han enganchado, ¿por qué? Es una oportunidad de mostrar verdadera creatividad, espontaneidad y un noble propósito. Trabajar en una historia para niños es entrar en la infancia, en las memorias de adultos.

¿Cuáles son tus fuentes, tus influencias? Carecía de una educación clásica adecuada, si exceptuamos la Escuela de Arte. He crecido gracias a experiencias diversas, no siempre estrictamente vinculadas al campo de la ilustración.

Me encontré a mí mismo teniendo que decidir qué valor tenía para mí el dibujo. Me vi obligado a averiguarlo. Entonces miré a mi alrededor, libremente, partiendo de las pinturas rupestres y pasando por el Renacimiento, el Expresionismo y lo Contemporáneo, hasta el cómic. Desde los populares a otros más intelectuales de Italia, Francia y Japón. No quería  parecerme a nadie en particular. Luego comencé mi viaje.

Más allá de las artes plásticas, me inspira la lectura de Alessandro Baricco, Banana Yoshimoto, Frank Herbert e Italo Calvino. También Charlie Kaufman, Spike Lee o Tony Servillo. En sus películas puedo apreciar bien la fotografía.

El universo digital, ¿te horroriza o ilusiona? Vivo en el mundo actual, así que tuve que hacer hueco a la técnica digital como parte importante de mis ilustraciones. Traté de tomar lo mejor de ella utilizándola como vehículo de trabajo y promoción.
De todos modos, prefiero el papel de siempre. Nada suena mejor que el sonido de los lápices dibujando en una hoja.

La gente desayuna con tus ilustraciones leyendo periódicos como Wall Street Journal o Boston Globe. ¿Qué sientes? Me hace sentir orgulloso de mi trabajo. Por ahora sólo acompaño artículos de contenido divertido o ligero. Nunca tuve que trabajar en una mala noticia, aunque me gustaría probarlo. Es una gran responsabilidad que la gente no se atragante leyendo las noticias diarias.

Al publicar en ambos continentes, ¿qué piensas de la ilustración en EEUU y Europa? Tengo que hacer una división entre Italia y el resto de Europa, ya que aquí ilustrar no siempre se considera una profesión. Es difícil hacerlo ver. En el resto de Europa, el panorama está siempre lleno de aire fresco, rico de talentos interesantes sin miedo a lo nuevo.

EEUU, por supuesto, llega a un gran mercado. Como todo allí, la ilustración “¡tiene que ser grande!” Claro que puedes encontrar algunas reiteraciones, pero hay un enorme mar en el que pescar…

En un par de palabras (o casi)…

¿Vino blanco o tinto? Blanco.

¿Qué libro descansa en tu mesita de noche? Siddhartha, de Hesse Herman.

¿A qué personaje literario seducirías? La princesa Irulan Corrino de Dune (Frank Herbert).

Y te gustaría ser seducido por … Kamala, de Siddartha.

¿Un color? Blanco.

¿Técnicas preferidas? Acuarelas, tintas, lápices y spray.

Te gustaría ilustrar … Una novela.

¿Última ilustración? Alice and the lobster quadrille.

Una historia para perderse… Los poemas de Pablo Neruda.

Recomiéndanos un cuadro La bailarina (Klimt).

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