Cuatro amigos eternos

Érase una vez un hombre que tenía un burro. Durante muchos años el animal había llevado la carga al molino pero ahora, viejo y cansado, ya no tenía fuerzas para ese trabajo. Así que el hombre, para ahorrar un poco de dinero, dejó de darle de comer. El burro, que veía muy negro su futuro, decidió escaparse a Bremen para hacerse músico callejero.

Gabriel ilustra ‘Los cuatro amigos’ (Kalandraka), adaptación del relato escrito por los hermanos Grimm. Con su estilo peculiar, nos presenta unos animales humanizados, con brazos y piernas, ataviados y caracterizados. La sencillez de las escenas, la suavidad de los colores y la calidez de las texturas hacen de este libro un clásico actual.

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