Archivo para julio, 2010

Claudia Degliuomini en DPI

Claudia Degliuomini protagoniza el último número de DPI, revista taiwanesa de proyección internacional, en el que nos acerca a su trabajo en una personal entrevista.

“Vivo en una ciudad rodeada de naturaleza, especialmente colibríes y otros pájaros, que alimenta mi espíritu y me da mucha inspiración. Siempre busco la parte hermosa de las cosas, lo que se transmite también a mis dibujo”, explica Claudia.

La ilustradora argentina confiesa que cada libro es un nuevo reto en el que “intento superarme a mí misma, hacer más visible aquello que acostumbra  a pasar desapercibido”. Una oportunidad para leer sus impresiones sobre títulos como ‘Pajarraigos’, ‘Gigante’, ‘Monstruos de colección’ o ‘El otoño’, con el que debutó como autora tanto del texto como de las ilustraciones.

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Jesús Aguado pone cara a ‘El Mochuelo’ de Delibes

“Hay que hacer cada ilustración como si fuera la última”. O como si fuera la primera. Porque “lo importante es el proceso y, si disfrutas con ello, tienes la batalla ganada”. El ilustrador vallisoletano Jesús Aguado (1976) afronta estas semanas el reto de ponerle cara, cuerpo y textura a las vivencias de Daniel ‘El Mochuelo’, el inolvidable crío de ‘El camino’, de Miguel Delibes, que se dio de bruces con la madurez en su tránsito del campo a la urbe. Artículo completo, de Antonio Corbillón, en El Norte de Castilla. Fotografía: H. Sastre.

¿Conoces a Laura Pérez?

Presentamos a Laura Pérez (Valencia, 1983). Tras comenzar Bellas Artes en la ciudad de las naranjas, continuó sus estudios en Francia (École Régionales des Beaux Arts de Rennes). Degustando crepes solicitó otra beca y voló hasta una ciudad canadiense para estudiar ilustración en el Alberta College of Art and Design.

Una vez allí descubrió que esta disciplina es la que le ofrece la mejor manera de mostrar las cosas que se le pasan por la cabeza. Con libreta y portaminas siempre accesible, encuentra la inspiración en las historias cotidianas, cafeterías, lugares de ocio y el divertido mundo animal.

Sus ilustraciones transmiten calidez, humor y vitalidad, tratando de mostrar la cara divertida del mundo. Comenzó su carrera profesional con trabajos como freelance desde Barcelona para revistas de Estados Unidos y Canadá.

Ha expuesto en Art Spot Digital Illustration (Calgary, Canadá, 2009), Communication Design Department del Illustration Alberta College of Art+Design (Canadá, 2009), la École Régionale des Beaux Ars de Rennes (Francia, 2008) y el Círculo de Bellas Artes (Valencia, 2006).

Con Laura hemos conversado sobre su estilo, inspiración e inquietudes…

Has estudiado en Valencia, Francia y Canadá. ¿Qué te ha aportado cada país? Cosas bien distintas. Comencé la carrera en Valencia, aprendiendo técnicas tradicionales de dibujo, escultura y pintura. Se trabaja durante varios años con diferentes modelos para tomar apuntes al natural. Profundicé en anatomía artística y en apuntes rápidos con acuarelas.

En Rennes, Francia, estudié en el departamento de Comunicación. Sobre todo diseño, maquetación, tipografía y una clase libre de dibujo.

Ya en Canadá, me di cuenta de que la ilustración sería el camino que finalmente abarcaría profesionalmente. Estudié en el departamento de Comunicación especializado en la ilustración, especialmente digital.

¿Podemos decir que son tres maneras de ver la ilustración? Completamente. En una ciudad se daba más importancia a las técnicas tradicionales. En otra, a la síntesis de las imágenes y, para otros, la idea es profundizar en el arte digital siempre con previo conocimiento de las herramientas más tradicionales.

¿Qué le lleva a una joven talentosa a hacerse ilustradora? Crear imágenes independientes que  transmitan una historia y que den resultado es siempre un juego. Ilustrar es una faena complicada pero divertida. Una vez terminado cada trabajo es interesante ver las distintas reacciones y comentarios.

Siempre pertrechada de lápiz y bloc, ¿tanto te inspira la vida cotidiana? La mayor parte del trabajo surge en cafeterías, bares o lugares públicos. De la imaginación vienen muchas cosas, pero la inspiración de la realidad empuja a mejorar el trabajo. En la vida cotidiana encuentro muchos objetos que ilustrar. Algunos de ellos dan paso a historias irreales que tienen siempre un matiz real.

¿Qué objetos o situaciones cotidianas te parecen más estéticas? Costumbres, charlas entre amigos, paréntesis de relax, detalles curiosos en complementos, los sustos, las expresiones corporales…

Pregunta horrorosa pero obligada: ¿cómo defines tu estilo? Suave y positivo o `mignon´.

¿Qué papel juega el humor? ¡Es imprescindible! El humor a diario es realmente importante, hacer cada día más divertido y que las historias lo transmitan.

Gran parte de tu trabajo ha sido publicado en revistas, ¿cómo te enfrentas a estos encargos? ¿Son un soporte interesante? Cada encargo es un reto distinto, con distintos grados de complejidad de los que siempre se aprende. De ahí salen muchos bocetos y un interesante proceso de selección para escoger el mejor resultado. Me parece un soporte muy interesante pues se necesita mucho trabajo previo para dar en el clavo con las exigencias del cliente. Ajustarse a la fecha de entrega también supone mayor esfuerzo y organización rápida de ideas. ¡Siempre son retos de lo más entretenido!

¿Cómo ves ilustrar literatura? Creo que puede ser interesante, con mayor libertad de composición a la hora de crear las imágenes que mejor vayan  al texto.

¿Cómo trabajas, dónde…? Primero busco información sobre lo que necesito ilustrar, ya sean personas, acciones, animales, ambientes, etc. Una vez con los conceptos más claros puedo esbozar en cualquier parte. Lo termino digitalmente a gran resolución en el estudio, acompañada de buena música, haciendo paréntesis de vez en cuando.. y, si en algún momento hay bloqueo, lo retomo más tarde y con más ganas.

¿Cuáles son tus fuentes de referencia? Las diferentes estéticas, sobre todo femeninas, a partir de los años 20. Complementos de moda, películas de ciencia ficción, futuristas, cine de animación, preferentemente experimental, cine clásico…También me gustan las series de televisión. Mi favorita es Seinfeld, que no va de nada más que situaciones raras y cotidianas. Lo absurdo, cómico y divertido ya sea en formato libro, visual o interactivo siempre es un referente.

En dos palabras (o casi)

¿Tu primer dibujo? Una sopa.

¿El último? Perro y gato chefs.

El primer cuento que leíste… Creo que David el Gnomo.

Una noticia para ilustrar… Mono becario

¿Color favorito? Azul.

¿Y técnicas? Lápiz, digital.

Recomiéndanos un museo, centro, galería… Museé d´Orsay.

¿Tren, coche, avión o bicicleta? Avión.

Un libro para leer de un tirón… ‘Camas’.

¿A qué grupo le dibujarías la portada de su último disco? A Röyksoop.

¿A qué artista invitarías a cenar? Rockwell.

Un rincón para crear… Un jardín en el piso más alto.

Taller de corazones

Cuando llega la noche y el silencio de los soñadores inunda la ciudad, del taller de corazones surgen misteriosos sonidos, porque… Matías tiene un secreto.

‘Taller de corazones’ recrea una artesanía maravillosa en la que no se arreglan zapatos, ni paraguas, ni se restauran muebles o se zurcen descosidos pantalones. Matías, el protagonista, repara —con el mismo mimo y cuidado que pone todo artesano— corazones dañados.

Su trabajo nada tiene que ver con el de un cardiólogo ni su taller con un quirófano. Con una estufa de leña calienta corazones helados; con agujas de plata cose corazones rotos; y con unas pinzas de olvido ajusta la hora de corazones que atrasan para que no se entristezcan con los recuerdos del pasado.

Para los “males del corazón” se recurre, convencionalmente, al efecto mitigador del paso del tiempo. Sin embargo, Arturo Abad nos hace soñar —en su primer cuento editado— con la posibilidad de que los daños emocionales puedan tener tan fácil remedio, como un dobladillo descosido o un tacón roto.

No obstante, no hay frialdad en el trabajo del protagonista ni en la narración del autor, cargada de ternura, consciente del simbolismo afectivo y sentimental atribuido universalmente a este órgano. Imposible tampoco no conmoverse con el secreto de Matías, que nos revela la generosidad sin límite y capacidad de sacrificio del que ama verdaderamente.

Este increíble taller y su protagonista sólo podrían cobrar vida en las siempre ensoñadoras imágenes de Gabriel Pacheco. El ilustrador mexicano juega intencionadamente con dos colores: el rojo y el azul, indisociables del corazón, la sangre que a través de nuestras venas azules es bombeada.

“Dicen que nuestro corazón es del tamaño de nuestro puño. Si es así, sea entonces el de los enamorados una mano abierta por la que vuela la vida”, proclama Pacheco. Seguramente este es el motivo de que centre la carga narrativa de las imágenes en los delicados y etéreos protagonistas: Matías y su amada Beatriz, a los que él ve como “dos opuestos que se persiguen infinitamente”. Por ello, en sus ilustraciones es él quien sale al encuentro de ella cada primavera —estación enfatizada por un collage de telas de flores que trepan por los árboles— en el “juego incesante que se enhebra por el hilo del tiempo”.

El hilo es una imagen recurrente y conductora en la narración visual que realiza complementaria al texto de Arturo Abad y que el ilustrador justifica en el hecho de que “nuestros corazones se tejen del hilo que fecunda, que se ovilla, que es crisálida de flor: esa promesa que es la vida misma”.

Igual de presentes están las latas, también con finalidad simbólica: “nada está perdido, siempre podemos comenzar cosas: es como la lata que rueda por el tiempo hasta que retoña una primavera como un tiesto lleno de flores”. Así nace el amor o así lo ven y lo cuentan Gabriel Pacheco y Arturo Abad.

FILustra, una hoja en blanco a los ilustradores

Conferencias, talleres y negocios. Grafito, tinta y pixeles. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara y Pencil extenderán una hoja en blanco a los ilustradores para que muestren su trabajo, comercialicen sus derechos, reflexionen sobre su oficio y compartan experiencias con el público y sus colegas. Con el Foro Internacional de Ilustración (Filustra), el Salón de los Ilustradores y el Primer Catálogo Iberoamericano de Ilustración, la Feria ofrecerá una plataforma de negocios y profesionalización para quienes, además de las palabras, utilizan las imágenes para contar historias.

Filustra, cuya imagen de esta edición es obra de Gabriel Pacheco,  se realizará los días 28 y 29 de  noviembre en el Salón A del Área Internacional de la FIL y constará de conferencias y una serie de rondas de promoción entre los creadores participantes y las editoriales que publican libros ilustrados. La charla de inauguración estará a cargo de la italiana Beatrice Alemagna mientras que la belga Kitty Crowther, ganadora de la edición 2010 del Premio ALMA (Astrid Lindgren Memorial Award), cerrará el encuentro. El español Arnal Ballester y el italiano Philip Giordano también estarán presentes.

Organizado por la FIL Guadalajara y la agencia española Pencil Ilustradores, el Foro Internacional de Ilustración es patrocinado por la Junta de Castilla y León, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Fundación SM, la Feria del Libro Infantil de Bolonia y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y cuenta con la colaboración de El Ilustradero y el Premio ALMA. El costo de inscripción antes del 5 de octubre será de 950 pesos (95 dólares), mientras que para quienes lo hagan en sitio, los días 27 y 28 de noviembre, será de mil 200 pesos (120 dólares). Las primeras 40 personas que se inscriban tendrán derecho a elegir cualquiera de los dos talleres que, del primero al 4 de diciembre, impartirán Gabriel Pacheco (México) y Javier Zabala (España).

Zabala y Pacheco

En el Área Internacional también estará ubicado el Salón de los Ilustradores, que ofrecerá diversas charlas y actividades para que el público se acerque al trabajo de los creadores. Además de las conferencias y las firmas de libros, los autores trabajarán a la vista de los visitantes de la FIL para mostrar y explicar a los interesados sus dinámicas creativas. Durante los horarios exclusivos para profesionales, el Salón de los Ilustradores funcionará como un espacio para que los participantes sostengan citas de negocios con editores y otros involucrados en la cadena del libro.

Para redondear la oferta, la Fundación SM, El Ilustradero y la FIL Guadalajara lanzaron la convocatoria para integrar el Primer Catálogo Iberoamericano de Ilustración. A este certamen, que requiere una cuota única de 50 dólares, podrán inscribirse los ilustradores originarios en cualquier país de Iberoamérica, quienes deberán enviar una selección de entre tres y cinco trabajos inéditos. Para integrar el catálogo, el jurado seleccionará 30 ilustraciones, que además formarán parte de una exposición que se montará en el recinto ferial. Asimismo, se otorgará un premio de tres mil dólares para el primer lugar del certamen. La convocatoria cierra el 3 de septiembre y el fallo del jurado, que será inapelable, se dará a conocer en octubre.

Más información en FILustra

La venta de libros cae un 2,4%

En España se vendieron cuatro millones de ejemplares menos el año pasado que en 2008 (236 millones frente a 240). El sector del libro facturó, en 2009, 3.109,58 millones de euros, lo que representa una disminución del 2,4% respecto a las cifras del ejercicio anterior.

Así lo revela el ‘Estudio de Comercio Interior de Libro en España 2009’ de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Un dato parta la esperanza, las ventas han aumentado un 19,3% en la última década.

El libro de texto, que representa el 27,2% del mercado interior, se derrumbó un 6% por culpa de “unas políticas educativas erráticas y poco meditadas de las Comunidades Autónomas”, entre las que señalan el fomento del préstamo.

A pesar de todo, en 2009, se publicaron más títulos. En total, de las imprentas salieron 76.213, de los que el 55,7% fueron novedades. Esta cifra supone un incremento de un 4,4%. Sin embargo, aunque pareciera que la mala situación económica podía favorecerle, el formato de bolsillo cayó un 2,8% con 6.425 títulos. Complicado presente pero futuro prometedor, ya que la literatura infantil y juvenil creció un 4,5%. También la narrativa mantuvo el tipo con un 3,2% más.