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¿Conoces a Laura Pérez?

Presentamos a Laura Pérez (Valencia, 1983). Tras comenzar Bellas Artes en la ciudad de las naranjas, continuó sus estudios en Francia (École Régionales des Beaux Arts de Rennes). Degustando crepes solicitó otra beca y voló hasta una ciudad canadiense para estudiar ilustración en el Alberta College of Art and Design.

Una vez allí descubrió que esta disciplina es la que le ofrece la mejor manera de mostrar las cosas que se le pasan por la cabeza. Con libreta y portaminas siempre accesible, encuentra la inspiración en las historias cotidianas, cafeterías, lugares de ocio y el divertido mundo animal.

Sus ilustraciones transmiten calidez, humor y vitalidad, tratando de mostrar la cara divertida del mundo. Comenzó su carrera profesional con trabajos como freelance desde Barcelona para revistas de Estados Unidos y Canadá.

Ha expuesto en Art Spot Digital Illustration (Calgary, Canadá, 2009), Communication Design Department del Illustration Alberta College of Art+Design (Canadá, 2009), la École Régionale des Beaux Ars de Rennes (Francia, 2008) y el Círculo de Bellas Artes (Valencia, 2006).

Con Laura hemos conversado sobre su estilo, inspiración e inquietudes…

Has estudiado en Valencia, Francia y Canadá. ¿Qué te ha aportado cada país? Cosas bien distintas. Comencé la carrera en Valencia, aprendiendo técnicas tradicionales de dibujo, escultura y pintura. Se trabaja durante varios años con diferentes modelos para tomar apuntes al natural. Profundicé en anatomía artística y en apuntes rápidos con acuarelas.

En Rennes, Francia, estudié en el departamento de Comunicación. Sobre todo diseño, maquetación, tipografía y una clase libre de dibujo.

Ya en Canadá, me di cuenta de que la ilustración sería el camino que finalmente abarcaría profesionalmente. Estudié en el departamento de Comunicación especializado en la ilustración, especialmente digital.

¿Podemos decir que son tres maneras de ver la ilustración? Completamente. En una ciudad se daba más importancia a las técnicas tradicionales. En otra, a la síntesis de las imágenes y, para otros, la idea es profundizar en el arte digital siempre con previo conocimiento de las herramientas más tradicionales.

¿Qué le lleva a una joven talentosa a hacerse ilustradora? Crear imágenes independientes que  transmitan una historia y que den resultado es siempre un juego. Ilustrar es una faena complicada pero divertida. Una vez terminado cada trabajo es interesante ver las distintas reacciones y comentarios.

Siempre pertrechada de lápiz y bloc, ¿tanto te inspira la vida cotidiana? La mayor parte del trabajo surge en cafeterías, bares o lugares públicos. De la imaginación vienen muchas cosas, pero la inspiración de la realidad empuja a mejorar el trabajo. En la vida cotidiana encuentro muchos objetos que ilustrar. Algunos de ellos dan paso a historias irreales que tienen siempre un matiz real.

¿Qué objetos o situaciones cotidianas te parecen más estéticas? Costumbres, charlas entre amigos, paréntesis de relax, detalles curiosos en complementos, los sustos, las expresiones corporales…

Pregunta horrorosa pero obligada: ¿cómo defines tu estilo? Suave y positivo o `mignon´.

¿Qué papel juega el humor? ¡Es imprescindible! El humor a diario es realmente importante, hacer cada día más divertido y que las historias lo transmitan.

Gran parte de tu trabajo ha sido publicado en revistas, ¿cómo te enfrentas a estos encargos? ¿Son un soporte interesante? Cada encargo es un reto distinto, con distintos grados de complejidad de los que siempre se aprende. De ahí salen muchos bocetos y un interesante proceso de selección para escoger el mejor resultado. Me parece un soporte muy interesante pues se necesita mucho trabajo previo para dar en el clavo con las exigencias del cliente. Ajustarse a la fecha de entrega también supone mayor esfuerzo y organización rápida de ideas. ¡Siempre son retos de lo más entretenido!

¿Cómo ves ilustrar literatura? Creo que puede ser interesante, con mayor libertad de composición a la hora de crear las imágenes que mejor vayan  al texto.

¿Cómo trabajas, dónde…? Primero busco información sobre lo que necesito ilustrar, ya sean personas, acciones, animales, ambientes, etc. Una vez con los conceptos más claros puedo esbozar en cualquier parte. Lo termino digitalmente a gran resolución en el estudio, acompañada de buena música, haciendo paréntesis de vez en cuando.. y, si en algún momento hay bloqueo, lo retomo más tarde y con más ganas.

¿Cuáles son tus fuentes de referencia? Las diferentes estéticas, sobre todo femeninas, a partir de los años 20. Complementos de moda, películas de ciencia ficción, futuristas, cine de animación, preferentemente experimental, cine clásico…También me gustan las series de televisión. Mi favorita es Seinfeld, que no va de nada más que situaciones raras y cotidianas. Lo absurdo, cómico y divertido ya sea en formato libro, visual o interactivo siempre es un referente.

En dos palabras (o casi)

¿Tu primer dibujo? Una sopa.

¿El último? Perro y gato chefs.

El primer cuento que leíste… Creo que David el Gnomo.

Una noticia para ilustrar… Mono becario

¿Color favorito? Azul.

¿Y técnicas? Lápiz, digital.

Recomiéndanos un museo, centro, galería… Museé d´Orsay.

¿Tren, coche, avión o bicicleta? Avión.

Un libro para leer de un tirón… ‘Camas’.

¿A qué grupo le dibujarías la portada de su último disco? A Röyksoop.

¿A qué artista invitarías a cenar? Rockwell.

Un rincón para crear… Un jardín en el piso más alto.

Con ustedes, María Simavilla

María Simavilla (Salamanca, 1983) es la incorporación más reciente a la agencia. De pequeña, sin todavía saber escribir, ilustró su primer cuento: ‘Pepito y el astronauta’. Ya sabía lo que quería ser de mayor. Así aparcó alternativas como “conducir un camión naranja, ser astronauta e ir al sol, ser peluquera o veterinaria y no se sabe cuántas cosas más”.

Su talento ha sido reconocido con el Primer premio en la modalidad ‘Cómic’ del certamen Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Salamanca (2009).  Y su obra ha sido expuesta en Cultural Moncloa y Galería Artis. Este verano, se ‘hospedará’ en la londinenses Red Gate Gallery.

Conjugar vocación y profesión “es algo que estoy empezando a sentir de verdad en este momento. Hasta ahora simplemente me he dedicado a trabajar y a hacer lo que creo que se me da mejor aunque nunca se sabe, puede que tenga otras habilidades ocultas aún por desarrollar como el lanzamiento de jabalina o las artes marciales… Procuro no obsesionarme con ponerme metas y trato de dejar que las cosas vayan surgiendo con naturalidad y fruto del esfuerzo. Una de las mayores recompensas es poder vivir u obtener algún beneficio de algo que te gusta y que harías de todas formas”.

Poco después, y tras hacer sus primeros pinitos en el mundo del graffiti “decorando” las paredes de casa, sus padres decidieron que lo mejor que podían hacer con María era apuntarle a clases de dibujo. Es algo que siempre les agradecerá. Pasó nueve años en la Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy (Salamanca) hasta cumplir su sueño de ingresar en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca, donde se licenció en la especialidad de Dibujo.

En esta época disfrutó de una estancia de un año en la Academia de Bellas Artes de Venecia. La ciudad de los canales, le pareció “más que generosa. Todo lo que ofrece, mires donde mires, está lleno de historia, de misterio y, por supuesto, de arte. Me vino realmente bien descubrir cómo trabajaban allí, cómo se organizaban y qué relación tenía el profesorado con los alumnos, más cercana a la relación que pueda tener un maestro de taller con sus aprendices que a lo que estaba acostumbrada hasta entonces”.

Como cualquier artista, se incomoda al pedirle que defina su estilo, en el que “la nota común y fundamental es no perder nunca el sentido del humor y el toque justo de optimismo. Por otro lado, intento simplificar en la medida de lo posible cada vez que trazo alguno de mis dibujos. Los temas que trato no son enrevesados ni tienen un mensaje oculto, se inspiran en escenas cotidianas, en canciones o sentimientos. Supongo que son inofensivos e ingenuos, pero también creo que consiguen o han conseguido sacar alguna que otra sonrisa, aunque sea de medio lado. Divertir y divertirme, es lo único que pretendo”.

La música es una de sus grandes influencias junto al cine y la fotografía de décadas pasadas. “Es algo que tengo que agradecerle a mi padre y a esos interminables viajes de ocho horas en coche para irnos de vacaciones, cuando las carreteras eran casi cañadas. En aquellos largos trayectos nunca faltó una buena banda sonora”. Su paleta se nutre también de su búsqueda constante de creadores, cuyas referencias plasma en su blog, y la inspiración “del día a día y las escenas más cotidianas”.

Las ilustraciones de María inmediatamente nos transportan en un cadillac de sensaciones a los años 40 y 50, ya que siente una “atracción especial por las películas de entonces, al igual que por el swing y el jazz de aquella época”. Además, se confiesa “una férrea defensora de los finales felices, o al menos optimistas, y la década de los cincuenta fue la época dorada del optimismo, sobre todo en Estados Unidos. Supongo que tras la Segunda Guerra Mundial y el horror atómico no quedaba otra más que mirar hacia delante e intentar ser feliz”.  Aparcando las objeciones a cualquier tiempo pasado, su mirada es incapaz de resistirse a “la estética, la ingenuidad y el colorido de aquellas fantásticas imágenes e ilustraciones, publicitarias o no, en las que todo el mundo sonríe para la foto”.

En constante crecimiento, compagina la ilustración con un doctorado en Historia del Arte y Bellas Artes sobre la situación del Arte en el momento actual. Cuando algunos teóricos afirman que el arte ya no existe, que murió o lo mataron, María considera que “por fortuna existe un reducto, que para mí es como la pequeña aldea de los “irreductibles galos” en tiempos de los romanos, que se llama ilustración y que, aunque para muchos de estos artistas contemporáneos no sea más que un arte menor, a mi entender se ha convertido en un buen refugio para muchos de los grandes artistas de nuestro tiempo”.

En dos palabras (o casi)

Una época de la historia… La década de los 40, aunque fue una década horrible para el mundo, me atrae terriblemente por películas como ‘Casablanca’ o voces como la de Billie Holiday. Viajaría en el tiempo sólo para disfrutar en directo de ese tipo de cosas, no para quedarme.

El último museo que visitaste… El Prado, durante mi última visita a Madrid.

Un libro que no hayas conseguido acabar… ‘Los pilares de la tierra’. Lo intenté en dos ocasiones (después de que me lo vendieran por activa y por pasiva) pero debía tener cosas mejores que hacer o que leer.

Otro del que nunca te desprenderías… De cualquiera que recoja los fantásticos relatos de Poe, Borges, Cortázar o Juan Bonilla, por ejemplo.

Tres cosas que meterías en una cápsula del tiempo para tus bisnietos… Una de esas cartas que guardo con celo y que sólo conozco yo y el remitente. Un ejemplar de ‘Emigrantes’, de Shaun Tan, lleno de exclamaciones y comentarios en los márgenes. El primero lo escribiría en la hoja de respeto y diría lo siguiente: “Imaginación es esto”. Y un lapicero.

Un personaje que dibujar… El Doctor Jekyll.

Una aventura que vivir… La vuelta al mundo en 80 días.

El primer cuento que recuerdas… ‘La princesa peleona’, de Martin Waddell. No sé si es el primero pero quizás sí es el que recuerdo con más cariño, porque era una princesa de lo más atípica: pobre, independiente, que vivía con sus padres en un triste carromato en medio de un bosque y que se atrevía ella solita tanto con fieros dragones como con sus pretendientes más pesados.

Un producto para anunciar con tus ilustraciones… Siempre me han gustado las cajas de cereales.

¿Qué ciudad te parece más fotogénica? De todas en las que he estado creo que gana Venecia.

¿Algún color te da alergia? No. Los colores, si se saben combinar, no me dan ningún miedo.

Una película para colarse… ‘El Guateque’, para pasármelo en grande.

Nadie mira, ¿qué cuadro robarías? En la Galería de la Academia de Venecia estuve a punto de hacerme con un Canaletto, lo tenía al alcance de la mano y la verdad es que fue muy tentador. Del Louvre me llevaría ‘El astrónomo’ de Vermeer. Y el mejor y más difícil, porque éste no me cabría en ningún bolso, sería ‘L’empire des lumiéres’ de Magritte. Tres por uno, no he podido evitarlo.

Una canción para tararerar… ‘God Bless The Child’, aunque me cuesta mucho elegir sólo una.

Benvenuto, Gianluca

Gianluca Folì acaba de entrar a formar parte de la agencia. Nacido en una cálida noche de mayo de 1978, en Roma, colabora con Wall Street Journal, Boston Globe, Los Ángeles Times o Rolling Stone, así como con editoriales del prestigio de Feltrinelli y Mondadori. Ha participado en campañas publicitarias para Alfa Romeo, Leo Burnett…

Comenzó a explorar el mundo de la ilustración infantil en ‘El oso con la espada’,  publicado por ZOOlibri en 2008, seleccionado entre los 100 mejores libros en el CJbook Festival de Seúl y por la White Raven de Munich.

Puedes conocer más a Gianluca leyendo nuestra conversación con él…

Acabas de mudarte a un nuevo estudio. El anterior estaba entre viñedos, ¿era difícil concentrarse así? En realidad, no. El cerro cercano a mi antiguo estudio estaba lleno de vides. El nuevo espacio, más grande y lleno de luz, es tan tranquilo como el anterior. Necesito calma para trabajar.

Eres un enamorado de la filosofía oriental…  ¿Cómo influye en tu proceso creativo? Al atrapar el gesto. La simple e insolente belleza de un signo que contiene el poder interior de su creador. Tomo prestada la percepción de las líneas en el espacio y el uso del blanco como un “todo pleno” y no como un “vacío”. Además, me siento identificado con la intuición en la ejecución. Primero la imagen se crea en mi mente, a continuación la proyecto sobre el papel y sólo entonces la materializo.

Trabajas en prensa, publicidad, literatura… ¿Qué te atrae de cada uno de estos soportes? En general, me gusta todo lo que hago. Me encanta la complementariedad de la imagen y el artículo en la prensa. La publicidad es masiva, más visible, y tengo que admitir que está mejor pagada. Pero me encanta trabajar en libros infantiles.

De niño recuerdo cuánto disfrutaba hojeando las páginas de los cuentos de hadas de Andersen, con sus mágicas ilustraciones del norte, los colores suaves, la voz de mi madre leyéndome sobre lugares fabulosos, acostado en la cama… Alimentaban mis sueños.

Mi amor por el papel y el deseo de crear imágenes fantásticas nacieron esos días. Me inspira saber que algún niño en el mundo podría sentirse del mismo modo por leer mis títulos.  Los libros son más libres y requieren mayor creatividad que una revista o cualquier encargo publicitario. Son el espacio ideal para que aflore tu estilo.

Tu primer libro infantil, El oso con la espada, obtuvo numerosos reconocimientos y premios… ¿Demasiada presión para empezar? Tengo que admitir que, al principio, sentí un poco de presión. Sobre todo por las altas expectativas en torno al segundo pero, cuando se cierra la puerta del estudio y te sientas ante la mesa de trabajo, estás a solas con tu obra. Nada más importa.

Los libros infantiles te han enganchado, ¿por qué? Es una oportunidad de mostrar verdadera creatividad, espontaneidad y un noble propósito. Trabajar en una historia para niños es entrar en la infancia, en las memorias de adultos.

¿Cuáles son tus fuentes, tus influencias? Carecía de una educación clásica adecuada, si exceptuamos la Escuela de Arte. He crecido gracias a experiencias diversas, no siempre estrictamente vinculadas al campo de la ilustración.

Me encontré a mí mismo teniendo que decidir qué valor tenía para mí el dibujo. Me vi obligado a averiguarlo. Entonces miré a mi alrededor, libremente, partiendo de las pinturas rupestres y pasando por el Renacimiento, el Expresionismo y lo Contemporáneo, hasta el cómic. Desde los populares a otros más intelectuales de Italia, Francia y Japón. No quería  parecerme a nadie en particular. Luego comencé mi viaje.

Más allá de las artes plásticas, me inspira la lectura de Alessandro Baricco, Banana Yoshimoto, Frank Herbert e Italo Calvino. También Charlie Kaufman, Spike Lee o Tony Servillo. En sus películas puedo apreciar bien la fotografía.

El universo digital, ¿te horroriza o ilusiona? Vivo en el mundo actual, así que tuve que hacer hueco a la técnica digital como parte importante de mis ilustraciones. Traté de tomar lo mejor de ella utilizándola como vehículo de trabajo y promoción.
De todos modos, prefiero el papel de siempre. Nada suena mejor que el sonido de los lápices dibujando en una hoja.

La gente desayuna con tus ilustraciones leyendo periódicos como Wall Street Journal o Boston Globe. ¿Qué sientes? Me hace sentir orgulloso de mi trabajo. Por ahora sólo acompaño artículos de contenido divertido o ligero. Nunca tuve que trabajar en una mala noticia, aunque me gustaría probarlo. Es una gran responsabilidad que la gente no se atragante leyendo las noticias diarias.

Al publicar en ambos continentes, ¿qué piensas de la ilustración en EEUU y Europa? Tengo que hacer una división entre Italia y el resto de Europa, ya que aquí ilustrar no siempre se considera una profesión. Es difícil hacerlo ver. En el resto de Europa, el panorama está siempre lleno de aire fresco, rico de talentos interesantes sin miedo a lo nuevo.

EEUU, por supuesto, llega a un gran mercado. Como todo allí, la ilustración “¡tiene que ser grande!” Claro que puedes encontrar algunas reiteraciones, pero hay un enorme mar en el que pescar…

En un par de palabras (o casi)…

¿Vino blanco o tinto? Blanco.

¿Qué libro descansa en tu mesita de noche? Siddhartha, de Hesse Herman.

¿A qué personaje literario seducirías? La princesa Irulan Corrino de Dune (Frank Herbert).

Y te gustaría ser seducido por … Kamala, de Siddartha.

¿Un color? Blanco.

¿Técnicas preferidas? Acuarelas, tintas, lápices y spray.

Te gustaría ilustrar … Una novela.

¿Última ilustración? Alice and the lobster quadrille.

Una historia para perderse… Los poemas de Pablo Neruda.

Recomiéndanos un cuadro La bailarina (Klimt).

Bienvenida, Anuska

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Cada día, una ilusión. Y queremos compartirla: Anuska Allepuz acaba de incorporarse a Pencil. Seleccionada en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia (Bologna Children’s BookFair) este año, la vocación le viene de lejos a esta joven madrileña que, en su más tierna infancia, llenaba la casa de papeles, lapiceros y rayajos por todas partes. Su habilidad con el grabado y las herramientas digitales se manifiesta en los libros que ha publicado, entre otras editoriales, con Anaya, Pearson y Casals.

Dado su pertinaz interés por dejar huella allá por donde fuera, su familia le apoyó para que estudiara Bellas Artes en la Universidad de Salamanca. Tras licenciarse se mudó a Berlín, donde descubrió dibujantes alemanes que despertaron su interés por la ilustración infantil.

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En 2006 se trasladó a Barcelona para realizar un posgrado de ilustración, en el que su profesora, la ilustradora Gabriela Rubio, orientó su camino profesional. Los talleres que realizó con Pablo Amargo y Javier Zabala confirmaron una vocación en constante evolución.

Además de ser seleccionada, en 2009, por la Feria de Bolonia, Anuska ha participado en varias exposiciones colectivas – Biblioteca Nacional (Madrid), Casa de Vacas (Madrid), Galería Artist (Salamanca)…- e individuales -Biblioteca María de Huerva (Zaragoza)-.

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Colabora también con revistas -Illywords, Barcelona Educació o Lecool– e instituciones: ONG África Active, Fundación Lucía, CEIS Integra (Murcia), Proyecto solidario (Toledo)…

En nuestra web, encontrarás una amplia selección de sus ilustraciones. ¡Esperamos que te guste tanto como a nosotros!