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‘Taller de corazones’, seleccionado por el Gremio de Libreros de Madrid

Una gran noticia. ‘Taller de corazones’ (OQO), en el que Gabriel Pacheco ilustra el texto de Arturo Abad, está entre los cinco libros finalistas del Premio Álbum Ilustrado que concede el Gremio de Libreros de Madrid junto a ‘Abecedario’ (Nórdica), ‘La casa’ (Kalandraka), ‘De punta a punta’ (Cuatro Azules) y ‘¡Ñam!’ (SM). Ya es todo un reconocimiento figurar entre semejantes títulos.

‘La primera palabra de Mara’ nace con Narval

Este miércoles, 15 de septiembre, el madrileño Hotel Kafka (C/ Hortaleza, nº 104) se convierte, a las 11 horas, en maternidad para alumbrar una nueva editorial: Narval. En su catálogo, otra recién nacida ‘La primera palabra de Mara’, una historia gamberra escrita por Ángel Domingo e ilustrada por Miguel Tanco, de la que pronto informaremos. En el acto también estarán presentes otros de los autores de Narval: Adolfo Serra, Carlo Fabretti, Patricia Metola y Jorge Liquete. ¡Enhorabuena!

Desde  la agencia felicitamos a Eva Metola, su directora, y al resto del equipo de este nuevo proyecto editorial que nace con la intención de “liberar la imaginación del niño de las «guías preestablecidas», invitándole de ese modo a que deje fluir su creatividad, su fantasía, sus emociones….”

Taller de corazones

Cuando llega la noche y el silencio de los soñadores inunda la ciudad, del taller de corazones surgen misteriosos sonidos, porque… Matías tiene un secreto.

‘Taller de corazones’ recrea una artesanía maravillosa en la que no se arreglan zapatos, ni paraguas, ni se restauran muebles o se zurcen descosidos pantalones. Matías, el protagonista, repara —con el mismo mimo y cuidado que pone todo artesano— corazones dañados.

Su trabajo nada tiene que ver con el de un cardiólogo ni su taller con un quirófano. Con una estufa de leña calienta corazones helados; con agujas de plata cose corazones rotos; y con unas pinzas de olvido ajusta la hora de corazones que atrasan para que no se entristezcan con los recuerdos del pasado.

Para los “males del corazón” se recurre, convencionalmente, al efecto mitigador del paso del tiempo. Sin embargo, Arturo Abad nos hace soñar —en su primer cuento editado— con la posibilidad de que los daños emocionales puedan tener tan fácil remedio, como un dobladillo descosido o un tacón roto.

No obstante, no hay frialdad en el trabajo del protagonista ni en la narración del autor, cargada de ternura, consciente del simbolismo afectivo y sentimental atribuido universalmente a este órgano. Imposible tampoco no conmoverse con el secreto de Matías, que nos revela la generosidad sin límite y capacidad de sacrificio del que ama verdaderamente.

Este increíble taller y su protagonista sólo podrían cobrar vida en las siempre ensoñadoras imágenes de Gabriel Pacheco. El ilustrador mexicano juega intencionadamente con dos colores: el rojo y el azul, indisociables del corazón, la sangre que a través de nuestras venas azules es bombeada.

“Dicen que nuestro corazón es del tamaño de nuestro puño. Si es así, sea entonces el de los enamorados una mano abierta por la que vuela la vida”, proclama Pacheco. Seguramente este es el motivo de que centre la carga narrativa de las imágenes en los delicados y etéreos protagonistas: Matías y su amada Beatriz, a los que él ve como “dos opuestos que se persiguen infinitamente”. Por ello, en sus ilustraciones es él quien sale al encuentro de ella cada primavera —estación enfatizada por un collage de telas de flores que trepan por los árboles— en el “juego incesante que se enhebra por el hilo del tiempo”.

El hilo es una imagen recurrente y conductora en la narración visual que realiza complementaria al texto de Arturo Abad y que el ilustrador justifica en el hecho de que “nuestros corazones se tejen del hilo que fecunda, que se ovilla, que es crisálida de flor: esa promesa que es la vida misma”.

Igual de presentes están las latas, también con finalidad simbólica: “nada está perdido, siempre podemos comenzar cosas: es como la lata que rueda por el tiempo hasta que retoña una primavera como un tiesto lleno de flores”. Así nace el amor o así lo ven y lo cuentan Gabriel Pacheco y Arturo Abad.

Cuatro amigos eternos

Érase una vez un hombre que tenía un burro. Durante muchos años el animal había llevado la carga al molino pero ahora, viejo y cansado, ya no tenía fuerzas para ese trabajo. Así que el hombre, para ahorrar un poco de dinero, dejó de darle de comer. El burro, que veía muy negro su futuro, decidió escaparse a Bremen para hacerse músico callejero.

Gabriel ilustra ‘Los cuatro amigos’ (Kalandraka), adaptación del relato escrito por los hermanos Grimm. Con su estilo peculiar, nos presenta unos animales humanizados, con brazos y piernas, ataviados y caracterizados. La sencillez de las escenas, la suavidad de los colores y la calidez de las texturas hacen de este libro un clásico actual.

Como antes

Mientras se recupera de una gripe, para no aburrirse, Leo mira un álbum de fotografías que le hace recordar los buenos momentos que pasó con sus padres, con su hermana y con sus abuelos antes de que algo cambiara en sus vidas… En ‘Como antes’, publicado por Edelvives en Ala Delta, Ana Tortosa (texto) y Jacobo Muñiz (ilustraciones) abordan con original sensibilidad un tema muy familiar, el divorcio.

“Es un proyecto personal al que le tengo especial cariño. Ana Tortosa me propuso que ilustrara un texto suyo construido a partir de frases sencillas y límpidas. La tarea no resultó fácil en absoluto, pues requería un gran esfuerzo estar a la altura de un relato que hacía diana perfecta y constante en el corazón. Puse lo mejor de mí mismo y el resultado fue el mejor de mis trabajos”, comenta Jacobo.

Carmen seduce a Gabriel Pacheco

Encontrarse con una obra de este tipo es una gran fortuna para un ilustrador, no tendríamos nunca que alejarnos de ellas.

Las tragedias literarias son los enunciados más esplendorosos que hablan sobre lo humano y Carmen es una ópera que lo sublima poéticamente. Entender esta opera es mirar de otra forma los tallos de las flores, siempre enhiestos y siempre por perecer. Carmen es así, como el estoque de un torero, como la veleta de la que habla Lorca, como una flor rojísima en un campo: su única fortuna será la de caer un día y volverse cieno. El amor es ese hierro que no sabe otra cosa que hundirse para buscar vida.

Y es cierto, la invención de lo humano viene de los clásicos, ellos siempre iluminan.

Gabriel Pacheco reflexiona así sobre su participación en la exquisita edición de  ‘Carmen’ publicada por Hipòtesi. La ópera convertida en mito. Cuatro actos, en francés, con libreto de Meilhac y Halévy, basado en la novela homónima de Mérimée. La música de Bizet convirtió la obra en leyenda más allá de su estreno en el teatro Ópera Comique de París, un 3 de marzo de 1875.


‘El gran viaje’ de Pacheco se alza con el Premio Isaac Díaz Pardo

Gabriel Pacheco  y OQO Editora han visto reconocido su trabajo en ‘El gran viaje’ con el Premio Isaac Díaz Pardo al Libro Ilustrado de 2009, que otorga cada año la Asociación Galega de Editores (AGE). El premio se dio a conocer en la V Noite da Edición, celebrada la noche del sábado en el Liceo de Ourense.

Este álbum fue editado en 2009 dentro de la Colección O de OQO editora, en gallego y castellano. El próximo año será publicado también en francés, inglés y portugués en edición propia de OQO; en Italiano en coedición con Logos y en euskera coeditado con Txalaparta.

‘El gran viaje’  es una emotiva historia de Anna Castagnoli (Versalles, 1971), ilustrada por Gabriel Pacheco (México, 1973) y traducida por el poeta gallego Antón Fortes. En este álbum se proporcionan mensajes esenciales para la maduración personal a través del viaje fantástico que inicia un niño que, con el poder de su imaginación, surcará el mundo, atravesará –como un pequeño Odiseo– países en guerra, rescatará animales en situación de peligro… para regresar finalmente como un héroe.