Archivo para críticas

De palabras y de saltimbanquis, Xan López Domínguez

[…] Al leer esta antología titulada De palbras y de saltimanquis uno se queda con ganas de más. Con ganas de aprenderse de memoria y compartir muchos de sus extraordinarios poemas. Pero también con la necesidad de tener acceso a los cinco libros de los que procede la selección (inéditos, descatalogados u olvidados), de poder apreciar la musicalidad de su catalán original y de conocer mejor la obra poética de Miquel Desclot, tanto en su dimensión creativa como teórica.

Todo esto se podría recoger en un único y oportuno volumen. También podrían contar con las ilusraciones de Xan López Domínguez, quien ha hecho un brillante trabajo de interpretacíón y aporta una nueva dimensión al texto, sólo que esta vez a todo color. […]

> De palabras y de saltimbanquis | Miquel Desclot | Edelvives, 2008

| El Mundo. El Cultural
Gustavo Puerta
12.06.08

A toda vela, Miguel Tanco

Pensado para lectores de 11 o 12 años en adelante, se trata de un cuidado volumen de la colección Adarga, en el que se presentan los poemas más característicos del autor agrupados por los grandes temas románticos -héroes, naturaleza, sentimientos-, acompañados por unas originales ilustraciones de Miguel Tanco que lo hacen realmente atractivo.

> A toda vela. Antología | José de Espronceda | Selección de Ana María Navarrete | Edelvives, 2007

| El País. Suplemento Babelia
Victoria Fernández
31.05.08

Huerto del Limonar, Rafa Vivas

La mejor poesía

Antología poética, preparada por Ana Pelegrín, que recoge la obra de 12 poetas del 27: Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Concha Méndez, José Moreno Villa, Emilio Prados y Pedro Salinas.
Reúne un total de 70 composiciones (desde canciones hasta rimas, poemas en prosa). Tiene textos introductorios a los poetas, de la misma Pelegrín, y con delicadas ilustraciones de Rafael Vivas.

> Huerto del Limonar. Poetas del 27 | Ana Pelegrín | Rafa Vivas | Edelvives, 2007

| El País. Suplemento Babelia
Victoria Fernández
23.06.07

Cuando sale la luna, Elena Odriozola

Existen dos tipos de muñecos en todas las casas donde hay niños: los que pasan la noche, amontonados, dentro de una caja y los que lo hacen en una cama, arropados, con almohada y todo. Estos últimos gozan de un estatus especial, conocen a sus dueños mejor que nadie y duermen con un ojo abierto. En casa de Pablo, dentro de su habitación, también ocurre esto. Pero los juguetes de Pablo son más traviesos y se atreven a salir de la caja para seguir jugando bajo la luz de la luna. Mientras, Pablo zzzzz…Y claro, llamémosle: “el peluche que vela por los sueños de Pablo”, se enfada y tiene que hacer uso de su condición de “mariscal de campo”. Y lo hace, justo, cuando se acaba el cuento. De manera intencionada, poniendo cara al enigmático narrador.Cuando sale la luna es un álbum ilustrado de pequeño formato editado por Thule, una editorial independiente que respeta a sus autores y que, lo más importante, edita bien, muy bien. Y variado. Tigre trepador, Boca de lobo, Guyi Guyi, Rosa y Trufo… Son algunos ejemplos.

El autor del texto de Cuando sale la luna es Antonio Ventura, escritor, editor y experto conocedor del género a vender. A. V. sabe que los juguetes, como las palabras, se atesoran. Pero las palabras no se amontonan unas sobre otras sino que se eligen y se disponen cuidadosamente: una, otra, otra… Llegado el momento el responsable de la parte escrita hace caer sobre ellas un punto que rueda y dice: “hasta aquí. Punto final”. Ya podemos leer la oración; no necesitamos más palabras rimbombantes que se nos atraganten y aumente, innecesariamente, el peso del libro.

A. V. elige concienzudamente su cuota de sustantivos, adjetivos… y construye la historia con lo justo. Ni más ni menos, evitando la solemnidad, creando una complicidad triple: Peluche que vela por los sueños-Pablo ajeno a todo-Lector. A. V. arma una historia sencilla (natural, espontánea, no presuntuosa), nos la cuenta como si de una crónica se tratase y nos la transmite con algo de distancia. Distancia que se amplifica con el fondo blanco en el que se asienta el texto que leemos.

Distancia que se acorta con las excelentes ilustraciones (acuarelas y acrílicos) de Elena Odriozola. Si el escritor elige las palabras con pinzas, la ilustradora (Segundo Premio Nacional de Ilustración 2006) elige los protagonistas como si de un “casting” de actores se tratara. Sin apenas “extras”. Los elige y los viste con colores y estampados llenos de vida. Elegantes. A doble página, o a menos. Los elige, los viste, los acomoda y elige el ángulo perfecto donde la perspectiva se hace más “arquitectónica”, más “cinematográfica”. Las ilustraciones en las que aparece “Toto” montado en un camión y la siguiente son, sencillamente, maravillosas. El estampado que abriga a Pablo es espectacular. Un álbum ilustrado con la ventana abierta, con el viento colándose y arrebatando fondos y colores innecesarios. Admirable, minuciosa Odriozola. Audaz. Impecable técnicamente.

Cuando sale la luna, abrimos el libro y lo comenzamos a leer. A quien sea. Qué más da. Sin hacer ruido que podemos despertar a Pablo.

Y algo que no me ha gustado, lo único: el lugar elegido en la cubierta del libro para la firma editorial. Qué necesidad.

> Cuando sale la luna | Antonio Ventura | Elena Odriozola | Thule, 2006

| Babar
Daniel Nesquens
01.11.06